Con la presente exposición queremos afrontar un viaje en la representación gráfica del cine italiano delimitándola en un cuarto de siglo, que va desde el 1950 al 1975. La Italia de la reconstrucción y del llamado “milagro económico”, sucede el momento dorado del cine italiano, a nivel industrial y a nivel artístico; donde Roma será conocida como la “Hollywood sobre el Tíber” y, su ciudad del cine, la mítica Cinecittà, estaba en plena actividad y apogeo, superpoblada de extras y de estrellas del cine italiano e internacional, con particular importancia del norteamericano. Son los años del rodaje de “Vacaciones en Roma”, “Ben Hur”, “Cleopatra”, “La Biblia”, etc... y también de “La dolce vita”, “Bellissima”, “Rocco e suoi fratelli”… la comedia italiana, el spaghetti-western, etc...

 

Otro objetivo que nos planteamos con la muestra, es la exaltación de las capacidades expresivas y narrativas del cine y su relación con el resto de las artes y en particular, con las artes gráficas al servicio de la promoción y de la publicidad de las mismas. El cine como “séptima arte”, a diferencia de las otras artes, tiene un preponderante carácter industrial y comercial; es la industria del ocio de masas, y por esto mismo, sus productos, las películas, adquieren una clara finalidad comercial, que se traduce en atraer al mayor número posible de clientes-espectadores que hagan rentable la inversión acometida. Como cualquier otro producto que quiera venderse, las películas necesitarán del aporte de la publicidad para llegar a este fin, y aquí, el cartel, por muchísimos años, será el principal medio de difusión y promoción de las películas, y sin duda, podemos considerarlo el primer aliado desde su origen.

 

El cartel, como medio visual de promoción, tendrá la misión primordial de convencer al gran público a “consumir” la visión de una película, considerando que se trata de una “mercancía” muy especial, dotada de un determinado lenguaje y un estilo propio, que el cartel tendrá que presentar lo mejor posible para favorecer la satisfacción del espectador. Por esto mismo se habla de la doble función del cartel cinematográfico: informativa, como un medio de comunicación, y de persuasión.

 

Alguno de los autores-ilustradores que encontraremos en este recorrido de la muestra, son de reconocido prestigio y fama, como el elegante y enfático Dante Manno, el pintor verista Averardo Ciriello, el inventivo y eficaz Manfredo Acerbo, los expresionistas Sandro Symeoni y Rodolfo Gasparri, el pictórico Ermanno Piero Iaia, el ilustrador hiperrealista Renato Casaro, Giuliano Nistri, Alessandro Biffignandi, etc... y no tendremos ningún reparo en señalar la escuela de cartelistas cinematográficos italianos como una de las mejores del mundo, donde algunos autores como la mítica tríade, Anselmo Ballester, Capitani e Martinati, y posteriormente, Ercole Brini y Silvano Campeggi “Nano” trabajaran para las grandes productoras americanas.

 

En conclusión, quiero destacar y esta es una de las razones que sin duda, nos empuja a recopilar y coleccionar estas piezas, a parte de la fascinación que puede significar poseer el cartel de una película, tanto que te hace suponer que posees en cierto modo la película misma, es el intrínseco valor documental del cartel. En algunos casos, se conserva un cartel o el diverso material publicitario de una película que ha desaparecido, que hemos perdido, adquiriendo una importancia fundamental para la historia del cine. Por suerte, podemos asegurar que en los últimos años, se aprecia un crecimiento del interés por el estudio de los materiales no fílmicos que acompañan a las películas, esperando que esto conlleve un determinado proceso de conservación y restauración de esta parte del patrimonio y a que se facilite su estudio para completar la comprensión de la Historia del Cine.

 

JUAN FRANCISCO DEL VALLE GORÍBAR

Cineteca Nazionale - Roma

 

 

+ info: (vídeo) http://www.rtvcyl.es/Palencia/9eb552dd3f1a15d082c1